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La Denominación Bautista Colombiana acoge la siguiente Declaración como norma de Fe.

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SOBRE LAS SAGRADAS ESCRITURAS:

Entendemos como Las Sagradas Escrituras, los 39 libros del Antiguo Testamento y los 27 libros del Nuevo Testamento, Dichos libros son el registro fiable de la revelación redentora en Jesucristo, de carácter inquebrantable e inerrante en su naturaleza; son nuestra única regla de conocimiento espiritual suficiente, segura e infalible en la fe y obediencia salvadora, los libros del Nuevo Testamento y del Antiguo testamento, fueron dados por inspiración plena de Dios para que sean la regla de fe y conducta cristiana, revelándonos el plan supremo de Dios en Jesucristo. La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Éxodo 34:27; Josué 1:8; Salmo 19.7, 8,11; Salmo 119.105; Isaías 8.20; Proverbios. 6.22, 23; 22:19-21; 2ª. Timoteo 3:15-17; Lucas 16:29,31; 24.27; Juan. 5:39,46; 20:31; Hechos. 18:28; Romanos 1.2; Galatas.1.8, 9; Efesios. 2:20; Romanos 2:14,15; 1ª. Corintios. 15:3; Heb. 1:1; 2ª.Pedro 3.16.

SOBRE DIOS:

Hay un sólo Dios, Único, Padre celestial, Vivo, Verdadero, Santo, Perfecto, Inmortal, Invisible, Inmutable, Infinito en su ser, perfección, poder y grandeza; sin principio ni fin de días, que existe por sí mismo, Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente y Omniglorioso.
La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Deuteronomio 6:4; Salmos 18:31; Génesis 1:1-2; 17:1; Éxodo 34:5 – 7; Números 23:19; 27:16; Job 11:7; Isaías: 6:3; 44:8; 45:22; Jeremías 10: 10; Daniel 2:28; Oseas 11:9; Mateo 5:48; 28:19; Marcos 12:27; Lucas 11:2; 18:19; Juan 4:24; 1ª. Corintios 8:6; 2ª Corintios 13:14; Efesios 4:6; Apocalipsis 4:8.

SOBRE JESUCRISTO:

Verdadero y eterno Dios, la segunda persona de la trinidad, que se hizo así mismo hombre; unigénito del Padre, de igual sustancia con el Padre y el Espíritu Santo, quien es adorado y glorificado, junto con el Padre y el Espíritu Santo por los ángeles y la Iglesia; a quien en exclusiva se le debe reverenciar, admirar, venerar, alabar y adorar. Omnipotente, Omnisciente, Omniglorioso, Omnipresente, quien hizo el mundo, lo sostiene, conserva, mantiene y gobierna todas las cosas que ha hecho. Concebido por obra y gracia del Espíritu Santo según el propósito eterno de Dios. Santo y sin mancha, inocente, lleno de gracia y de verdad, quien es el Mesías y Rey escogido para ser el único redentor y mediador entre Dios y el hombre de acuerdo a las Escrituras. La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Lucas 1:31-38; Mateo 17:5; 27:37; Juan 1:1-3;11,12;1:29;19:19; Marcos 16:19,20; Juan 14:1;6; Hechos 1:9,11; 4:12; 2: 22, 32, 33; 7:55; 10:38; 2 Corintios 4:5; Filipenses 2:5-11; 1ª de Timoteo 2:5; Hebreos 2:9; 4:14; 6:20; 9:23-28; 13:8; 1ª de Juan 1:7; 2:1.

SOBRE EL ESPÍRITU SANTO:

El Espíritu Santo es Dios, como tercera persona de la Trinidad, es consubstancial con el Padre y con el Hijo; Quien habló por medio de los profetas, verdadero Dios, Omnipotente, Omnisciente, Omniglorioso, Omnipresente, universal, creador, invisible, maestro, guiador; presente en toda la historia humana y a través de toda la eternidad, es sustentador, nos da el ser y sostiene nuestras vidas en todo momento. Él es el aliento de vida a todo ser existente, quien da vida a toda la doctrina cristiana; desde el poder que convence de pecado y nos trae a la salvación en Cristo, participando en el esfuerzo de liberar al hombre de la muerte espiritual y el pecado y su esclavitud, trayéndolo a un compañerismo con El. La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos : Génesis 1:2; Éxodo 31:3; Salmos 104: 30; Mateo 1:18;12.31; 28:19; Marcos 13:11; Lucas 1:35;11:13; Juan 7:37-39;14:26; 15:26; 16:7-15; 20:22; Hechos 1:2,5; 1ª de Corintios 6:19; 1ª de Corintios 2:10;12:3,4,6.; Gálatas 4:6; 5:5; Efesios 1:13; 4:30; 1ª de Tesalonicenses 4:8; Hebreos.6:4; Apocalipsis. 22:17.

SOBRE EL PECADO:

Toda la creación, incluidos los ángeles y El hombre fueron creados por Dios perfectos. El pecado jamás fue creado por Dios. El pecado en esencia, lo entendemos como la negación de la voluntad expresa Divina, a la cual se rebela la criatura, conciente o inconcientemente, siguiendo su voluntad egoísta opuesta a la de su creador y legislación Santa y Justa. El origen del pecado se sitúa por fuera de esta tierra y del jardín de Edén, se dio en principio en el mismo cielo por parte de luzbel, a quien Cristo llama padre de mentira, o aquel quien inicia el pecado en la creación de Dios. El hombre fue hecho por Dios puro, limpio, libre e inteligente poseyendo el poder para obedecer o desobedecer las órdenes de Dios. Libremente violó la ley bajo la cual había sido creado y también el mandamiento de Dios de no comer del fruto prohibido. La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Génesis 2:16,17; 3:12,13; 6:5; Job 14:4; Salmo 32:5; 51:5; Jeremías 17:9; Mateo 15:19; Juan 8:44; Romanos 3:1,19,20,23; 5:12-21; 7:18,23-25; 8:7; 1ª de Corintios 15:21;22,45,49; 2ª de Corintios 11:3; Efesios 2:3; Gálatas 5:17; Colosenses 1:21; Tito1:15; Hebreos 2:14,15; Santiago 1:14; 1ª.Juan.1:8; 2.1; 3.8.

SOBRE EL LIBRE ALBEDRÍO:

Dios ha dotado al hombre de una libertad natural, para poder actuar con base de su propia decisión, que no es forzada ni obligada a hacer el bien o mal, por ninguna necesidad o influencia de la naturaleza. El hombre en su estado de inocencia, tenía libertad y poder para querer y hacer lo que era bueno y agradable a Dios, pero era mutable y podía caer de dicho estado.

El hombre por su caída a un estado de pecado, perdió completamente toda capacidad para querer algún bien espiritual que acompañe a la Salvación. Como hombre natural se encuentra enteramente opuesto al bien y muerto en pecado. Por su propia fuerza no puede convertirse a sí mismo o prepararse para ello. Cuando Dios convierte a un pecador y le pone en el estado de gracia, le libra de su servidumbre natural del pecado, y por su gracia lo capacita para querer y obrar libremente lo que es bueno en lo espiritual. La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Génesis 1;31;3:6; Mateo 7:12; Santiago 1:13,14; Deuteronomio 30:15-19; Eclesiastés 7:29;; Romanos 8:7; 7:15; Colosenses 1:3; Efesios 2:1,5; Tito 3:3; Juan 6:44; 8:36; Filipenses 2:3.

SOBRE LA JUSTIFICACIÓN:

La justificación es el acto de Dios por el cual el pecador, hasta ese momento condenado a causa de su pecado, con la condición de su fe en Cristo es perdonado y recibido en el favor divino. La Justificación declara al pecador justo, no inocente, no infunde justicia en él sino que le perdona sus pecados y lo absuelve del castigo, no por lo realizado por el pecador, sino a causa de la obra de Cristo a su favor, su justificación es de pura gracia. Cristo por su obediencia y sacrificio en la cruz, sufriendo en lugar del pecador, el castigo que éste merecía, saldó totalmente la deuda de todos aquellos que son justificados. La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Hechos 13:37-39; Romanos 1:17; 3:22-28; 4:5-8; 8:30; 1ª de Corintios 1:30; 2ª de Corintios 5:19-21; Gálatas 3:5,6; 5:6; Efesios 1:7; 2:7,8; Filipenses 3:9; Tito 3:4-7; 1ª de Pedro 1:2.

SOBRE LA SANTIFICACIÓN:

Aquellos que son unidos a Cristo, llamados eficazmente y regenerados, teniendo un nuevo corazón y un nuevo espíritu, creados en ellos en virtud de la muerte y la resurrección de Cristo, no obstante por su imperfección son santificados en el sentido de que ser dedicados o consagrados a Dios por el poder del Espíritu y su propio acto de fe. Todo cristiano también es santificado en el sentido de una purificación o transformación del carácter, el que se ha entregado a un Dios de amor y de justicia, necesariamente llegara a ser como Él en el carácter. El compañerismo y relación continua con un Dios Santo produce santidad en el hombre. La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Juan 17:17; 1ª de Corintios 1:2; 2ª de Corintios 3:18; Efesios. 5:26; 2ª de Timoteo. 2:21; Hebreos 13:12; 1ª de Pedro; 1:2; 2:11; Romanos 6:14; 1ª de Juan 1:8; 2:29; 1ª de Tesalonicenses 5:23.

SOBRE LA FE SALVADORA:

La gracia de la fe viene de Dios en Jesucristo, por ella se capacita a los elegidos para creer para la salvación, es la obra del Espíritu de Cristo en sus corazones, se realiza en el individuo por el ministerio de la Palabra, por esta fe el cristiano cree que es verdadero todo lo revelado por Dios en las Escrituras que le muestran los atributos de Dios, la existencia y naturaleza de Cristo, los oficios, poder y plenitud del Espíritu Santo, en sus obras y operaciones. La principal acción de la fe Salvadora tiene que ver directamente con Cristo; Aceptarle, recibirle, descansar en Él, para justificación, Santificación y vida eterna.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Efesios 2:8-9; Lucas 17:5; Juan 6:37,44;15:5; Hechos 11:21,24; 13:48; 14:27; 15:9; 20:32; 24:14; Romanos 10:4,11,14,17; 16:26; 1ª Tesalonicenses 2:13; Hebreos 11:1,6; 1ª Pedro 2:2.

SOBRE EL ARREPENTIMIENTO:

El arrepentimiento es un cambio de mente en el cual el ser humano tiene la convicción de la existencia de su pecado, viene como resultado de oír la verdad del evangelio y por la obra iluminadora del Espíritu Santo, que produce una respuesta provocada por la oferta de la gracia. Es la identificación de un hombre pecaminoso con la actitud de Dios hacia el pecado. Dios nos conduce personalmente por el proceso del arrepentimiento, el cambio de parecer y el incentivo para este cambio es Él. El arrepentimiento ocurre al cambiar nuestro modo de pensar por la mente de Cristo, que el nos da gratuitamente cuando respondemos a su llamado. Cuando ocurre el arrepentimiento es porque el amor por el pecado muere en nuestro corazón y se produce un cambio radical por el cual el hombre se vuelve del pecado a Dios y su santa voluntad.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Mateo 4:17; Salmo 130:3,4; 143:2; Eclesiástico 7:20; Proverbios 20:9; Isaías 1:16-18; 18:3; Lucas 15:7,10; Romanos 6:2,11; Gálatas 2:20; 5:24; 2ª Corintios 7:10; Colosenses 3:9; 1ª de Juan 1:9; Hechos 11:18.

SOBRE LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS:

Aquellos que Dios ha llamado y Santificado por su Espíritu en Cristo Jesús, y a quienes ha dado la fe de sus elegidos, no pueden caer ni total, ni definitivamente del estado de gracia, sino que perseverarán hasta el fin y serán salvos por toda la eternidad. La perseverancia de los santos no depende de su propia libertad, sino de la elección y del amor inmutable de Dios, los méritos de su Hijo Jesucristo y la unión con Él, de la morada de su Espíritu, de la simiente de Dios que está en los santos y de la naturaleza del pacto de gracia, de lo cual surgen también la certeza y la infalibilidad de la perseverancia. La base de nuestra seguridad es el hecho de que Jesús vive ahora y permanece activo a nuestro favor, por fe entramos en una unión vital con Cristo, es la garantía de que la nueva vida prevalecerá.

La perseverancia consiste en que la gracia justificante y regeneradora de Dios produce una revolución en el carácter del redimido por Cristo, que nunca podrá ser lo que fue antes y que persistirá en su fe hasta el día final.
La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Malaquías: 3:6; Marcos 2:7,17; 13;13; Lucas 22:31,32; Juan 3:36; Romanos 8:30; Efesios 1:4, 13,14; 2:8-10; 1ª de Tesalonicenses 5:8; 2ª Timoteo 2:19; Tito 3:7; Filipenses 1:6; 2ª de Timoteo 2:19; 1ª de Pedro 1:5; 2ª Pedro 1:5-10; 1ª de Juan 2:19; Apocalipsis 3:8.

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SOBRE LA SEGURIDAD DE LA GRACIA Y DE LA SALVACIÓN:

Quienes creen verdaderamente en el Señor Jesús y le aman con sinceridad, esforzándose en andar con toda buena conciencia delante de Él, pueden estar absolutamente seguros de hallarse en el estado de gracia y de regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios, certeza fundamentada exclusivamente en la sangre y la justicia de Cristo reveladas en el evangelio y el testimonio del Espíritu Santo de adopción que como fruto, mantiene el corazón humilde y santo.
La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Salmo 42:5,11; Mateo 7:21; Gálatas 4:5; 6:7,8; Romanos 5:2,5; 8:15,16; 1ª de Juan 2:3; 3:2, 9,24; 5:13, 19,20.

SOBRE LA LIBERTAD CRISTIANA Y DE CONCIENCIA:

La libertad dada por Cristo bajo el evangelio es más amplia por no estar bajo el yugo de la ley ceremonial, más bien hay mayor confianza para acercarse al trono de la gracia y tener experiencias más plenas del libre Espíritu de Dios. Solo Dios es el Señor de la conciencia y la libra de enseñanzas y mandamientos humanos contrarios o no contenidos en su Palabra. El solo espera que lo sirvamos sin temor, en santidad y justicia siempre evitando la perversión del propósito central de la gracia del evangelio.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Salmo 119:45; Lucas 1:74,75; Juan 1:17; 8:32; Hechos 4:19; 5:29; Romanos 6:1,2,14-18; 8:3,15,33; 14:4; Gálatas 1:4,10 3:13; 4:1-5; 5:1,2,13; Efesios 3:12; Colosenses 1:13; 2:16,17,20-23 Hebreos 2:14,15; Santiago 4:12; ; 1ª de Corintios 7:23.

SOBRE EL DÍA DE REPOSO:

El día de reposo se conoce como aquel tiempo especial de un día a la semana, el cual se guarda santo para el Señor, cuando los hombres, después de la debida preparación de su corazón y arreglados de antemano todos sus asuntos cotidianos, no solamente observan un santo descanso durante el día de sus propias labores, palabras y pensamientos, acerca de sus ocupaciones y diversiones seculares; sino que también se dedican todo el tiempo al reposo espiritual, el ejercicio público y privado de la adoración a Dios y a los deberes de servicio y misericordia. Comúnmente se toma en Domingo día en que resucito el señor Jesús siendo Él nuestra fiesta plena y completa.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Éxodo 20:8-11; Nehemías 13:15-22; Isaías 58:13,14; Apocalipsis 1:10; Mateo 12:1-13; Marcos 2.27.

SOBRE EL GOBIERNO CIVIL:

Dios es el Supremo Señor y Rey en todo el mundo, ha instituido los gobernantes civiles para estar sujetos en respeto a ellos, con la esperanza de ser gobernados comunidad para la gloria de Dios y la administración del bien público. Los cristianos están sujetos a ellos en los requisitos legales por causa del Señor y de conciencia. Los miembros de las Iglesias pueden aceptar y desempeñar cargos públicos, buscando el bienestar de la comunidad en general cristiana o no y ejerciendo sus funciones según las leyes de cada gobierno, manteniendo la justicia y la paz, sin apartarse de los principios bíblicos.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Romanos 13:1-7; 1ª de Pedro 2:13-15,17; 1ª de Timoteo 2:1-3; Salmos: 82:3,4; Lucas 3:14; Tito 3:1.

SOBRE EL MATRIMONIO:

Fue instituido por Dios, para la ayuda mutua, para la multiplicación del genero humano y para evitar la impureza. Pueden casarse lícitamente toda clase de personas capaces de dar su consentimiento en su sano juicio. No debe contraerse dentro de los grados de consanguinidad o afinidad prohibidos en la palabra de Dios y la ley Colombiana. El matrimonio es entre un hombre y una mujer; no es lícito para el hombre tener más de una esposa, ni para la mujer más de un marido.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Génesis 1:28; 2:18; Proverbios 2:17; Malaquías 2:14-15; Salmos 127:3-5; 128:3-4; 1ª de Corintios 5:1; 7:2,9,39; 2ª de Corintios 6:14; 1ª de Pedro 3:1,7; Levítico 18:6-18; Amós 2:7; Marcos 6:18; Hebreos 13:4; 1ª de Timoteo 4:3.

SOBRE LA IGLESIA:

Es la comunidad de creyentes reunidos en el nombre y bajo la soberanía total y absoluta de Jesucristo, quien es la cabeza de la Iglesia con todo poder y Señorío sobre ella por designio del Padre eternal. La Iglesia no es una institución política, surge de la misión y de la obra redentora de Cristo Jesús y su membrecía está formada por personas regeneradas de todos los tiempos y lugares, que voluntariamente recibieron la palabra del evangelio, se arrepintieron de sus pecados y creyeron en Cristo como su Señor, Salvador y única esperanza, recibiendo la misión de proclamar la gracia transformadora de Dios a una sociedad impía (en Colombia y en todo el mundo); de promover la justicia social y el bienestar humano en todas las esferas de la vida entre los hombres. La Iglesia es la comunidad tangible, que ha sido llamada, lavada, redimida y santificada por la sangre preciosa de Cristo, donde las personas han sido aceptadas, perdonadas, redimidas, alimentadas e instruidas en la vida del evangelio, las buenas nuevas de Jesucristo.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Hechos 1:15; 2:41-47; 4:4; 13:48,52; 16:32-34; Romanos 1:7; 2ª de Corintios 1:1; Efesios 5:23,24.

SOBRE LA COMUNION DE LOS SANTOS:

Todos los creyentes están unidos a Jesucristo por su Espíritu y por la fe, participan de sus virtudes, padecimientos, muerte, resurrección y gloria estando unidos unos a otros en amor, participan mutuamente de sus dones y virtudes. Por su relación íntima con Dios, están obligados a mantener entre sí un compañerismo y comunión en la adoración a Dios y en el cumplimiento de los demás servicios espirituales que tiendan a la edificación mutua; así como a socorrerse unos a otros según sus posibilidades y necesidades.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Hechos 2:42-47; 4:32-35; 11:29,30; 1ª de Corintios 6:17; 12:27; 2ª de Corintios 8:8,9; Efesios.1:4; Romanos.6:8; 8:17; 12:10-13; 1ª de Tesalonicenses.5:11,14; 1ª de Timoteo 5:8; 1ª de Pedro 1:4; 3:8; Gálatas 6:10; Hebreos 10:24,25; 1ª de Juan.3:17,18.

SOBRE EL BAUTISMO Y LA CENA DEL SEÑOR:

Del bautismo, es una ordenanza instituida del evangelio, conmemora la muerte y resurrección de Jesucristo, con el fin, de ser para la persona bautizada una señal de su comunión con Él en su muerte y resurrección; de identificarse con Él, de la remisión de sus pecados y de su entrega a Dios por medio de Jesucristo para vivir y andar en novedad de vida. Administrado a la persona que ha profesado arrepentimiento para con Dios, fe en Nuestro Señor Jesucristo y obediencia a Él. La inmersión de la persona en el agua es necesaria para la correcta administración de esta ordenanza.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Mateo 28:18-20; Romanos 6:3-5; Hechos 2:41, 8:12,36-38; 9:18; 10:48; 16:15,33; 18:8; 19:5; 22:16; Colosenses 2:12; Gálatas 3:27; 1ª de Pedro 3:21; 1ª de Corintios 12:13.

DE LA CENA DEL SEÑOR:

Es simbólica en su significado, es un acto conmemorativo de la muerte de Cristo por nuestros pecados. El hace que el Pan represente su cuerpo quebrantado y que el Vino represente su sangre derramada para la remisión de los pecados.

Nuestra repetida participación simbólica de la sangre y del cuerpo de Cristo, significa la aceptación de que somos su novia y el es nuestro esposo y es una apropiación continua de el Cristo que fue crucificado como el Salvador, es ahora el resucitado, el Cristo que ahora vive como Señor y esta presente en la fe que lo hace nuestro; es una comunión con el Cristo viviente y entre los mismos cristianos que lo tomamos en el presente y lo tomaremos en el futuro, en las bodas del Cordero de Dios.
La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Mateo: 26:26-29; Marcos 14:22; Lucas 22:19; 1ª de Corintios 10:16, 11:23-26.

SOBRE EL ESTADO DEL HOMBRE DESPUÉS DE LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS:

La muerte, no es la terminación de la vida; es la entrada a una vida superior y su elemento principal es que será una vida de comunión continua para los que mueren en el Señor. Los cuerpos materiales vuelven al polvo después de la muerte; pero su Espíritu vuelve a su creador que lo dio, a su morada eterna en los cielos. Los que mueren en sus pecados, sin Cristo, serán lanzados al infierno, lugar de tormento donde sufrirán la eterna condenación. Los cuerpos de los justificados por el Señor serán resucitados para honra y serán semejantes al cuerpo glorioso de Jesucristo. Los cuerpos de aquellos que rechazaron el plan de Dios en Cristo, serán resucitados para deshonra.

La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Job 19:26,27; Eclesiastés 12:7; Daniel 12:2; Mateo 10:28; 25:46; Juan 5:28,29; Hechos 24:15; 1ª de Corintios 15:35-54; 2ª de Corintios 5:14; 1ª de Tesalonicenses 4:17; Apocalipsis 21:1-8.

SOBRE EL JUICIO FINAL:

Dios ha establecido un día en el cual juzgará el mundo con justicia por Jesucristo, a quien todo poder y juicio ha sido dado por el Padre; En aquel día, los ángeles apostatas serán juzgados junto con todas las personas que han vivido sobre la tierra comparecerán delante del tribunal de Cristo, para dar cuenta de sus pensamientos, palabras y acciones, y para recibir conforme a lo que hayan hecho mientras estaban en el cuerpo, sea bueno o malo; los justificados entrarán a la vida eterna y recibirán la plenitud del gozo y de la gloria como recompensas eternas en la presencia del Señor, pero los malvados, que no conocen a Dios ni obedecen al evangelio de Jesucristo, serán arrojados al tormento eterno y castigados con eterna perdición, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.

El propósito de Dios al establecer este día es la manifestación de la gloria de su hijo Jesucristo frente a sus enemigos y adversarios cuando muere en ignominia a los ojos del mundo de su época, allí se mostrará su justicia y misericordia en la salvación eterna de los elegidos, y la de su justicia en la condenación de aquellos que no aceptaron su plan de salvación.
La anterior afirmación la basamos en los siguientes textos bíblicos: Eclesiastés 12:14; Daniel 12:2; Mateo 12:36; 16:27; 25:31-46; Juan 5:22,27; Hechos 1:7; 17:30-31; Romanos: 2:6-16; 2ª de Tesalonicenses 1:5-10; 2ª de Pedro 3:1-13; Apocalipsis 22:20.

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PARÁGRAFO:
La presente Declaración de Fe esta ampliada en la Confesión de fe Bautista de 1689 y en la Cartilla, Esto Creemos los Bautistas, de la Casa Bautista Publicaciones.

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